martes, 16 de julio de 2013

Primeros Gobernadores de Nicaragua.

Muerto  Gil González (1526) a quien correspondía con mejor derecho la gobernación de Nicaragua, la Corona nombró Gobernador y Capitán General de esta provincia al ex – gobernador de Panamá Pedrarias Dávila.

Pedrarias, en los 3 años de gobierno en Nicaragua, cuando no sacaba oro, herraba a los indios, para venderlo como esclavos en Las Antillas y el Perú.

Coincidió el inicio de su gobierno con una ola de resistencia y levantamiento indígenas contra las reducciones, cuyos asentamientos destruían o quemaban. Pedrarias decidió hundir en el horror a la población de Nicaragua. Dejó de utilizar la guerra y pasó a generalizar el terrorismo, política que aplicaba sin discriminación. Mandaba a cuchillar comarcas enteras y arrojaba doncellas a sus perros hambrientos, para que se las comiesen, después de haberlas violado. Sin embargo llamó “periodo de organización” lo que en la práctica eran operaciones de exterminio.

Las medidas del programa de Pedrarias son una muestra de lo que constituyó la transición entre la conquista y la” paz colonial”. Castigó a los jefes rebeldes, unos fueron quemados, apedreados, descuartizados, etc. Desató la represión contra las poblaciones que desobedecían sus bandos, arrasaban con las aldeas, ordenó el pago de tributos en especies, en esclavitud y servicios forzados y se propuso el sometimiento ideológico de los indios bajo Pena De Muerte. 

La administración de Pedrarias, fue la más funesta y cruel de todas para Nicaragua, autorizada por el sistema colonialista. Quien toleró abusos y dejó explotar sin piedad a los encomenderos, quienes castigaron y asesinaron sin piedad a tal extremo que el país quedó despoblado tanto por la mortandad que causaba la resistencia indígena como por los sobrevivientes que huían a las montañas y se negaban a cohabitar con sus mujeres para que éstas no le parieran esclavos a los españoles.
Pedrarias introdujo al país, el ganado caballar, vacuno, y porcino, aves de corral y herramientas agrícolas, la caña de azúcar.

En marzo de 1531 muere Pedrarias, a sus 90 años de edad, el ayuntamiento se reúne para tratar la elección del sucesor, el alcalde mayor, licenciado Francisco de Castañeda, alegó que el cargo le correspondía a él mientras el rey se pronunciara. No sólo se adueñó del puesto, botó la máscara y siguió el ejemplo de su antecesor mostrándose tan déspota y rapaz como Pedrarias.

Repudiado por sus abusos fue denunciado por los mismos  a la corona española, Castañeda opta por largarse del país, dejando la gobernación en manos del obispo Diego Álvarez De Osorio, persona digna, según cuentan los biógrafos, pero que en oportunidades permitió la venta de esclavos cuando mediaba propina.

En 1535 toma el poder Rodrigo de Contreras, yerno de Pedrarias, quien se había enriquecido obligando a los indios a lavar oro por su cuenta en las minas de Nueva Segovia. Su gobernación coincidió con la presencia en Nicaragua de Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas a quien se debió la aprobación en 1542 de las NUEVAS LEYES DE INDIAS, cuerpo legal, dictado por los reyes de España en el que se suavizaba la explotación de los indios, pero que en el fondo era una política encaminada a  favorecer los intereses reales, ya que estaban en lucha con los encomenderos y colonos.

Como era de esperarse las leyes no fueron acatadas ni por Contreras, ni por los colonos y encomenderos, siempre encontraron fórmulas para burlarse de su acatamiento. Fray Bartolomé de las Casas, siguió presionando y la Audiencia envió a un oidor para que las pusiera en práctica, Contreras previéndose contra la disposición de las nuevas leyes que prohibía tener encomienda a los gobernadores, traspasó fraudulentamente las que poseía a su mujer e hijos. Advertido el fraude por el obispo Antonio de Valdivieso, dio parte del truco al oidor y éste quito todas sus encomiendas a la familia Contreras y las traspasó a la Corona.

Al verse privado de sus posesiones, se fue a España, para presentar sus reclamos directamente al rey, pero el Consejo de India, máxima instancia en los asuntos relacionado con las colonias de América no estimó justas sus demandas confirmó sus despojos. Cuando la noticia llegó a Nicaragua la mujer e hijos de Contreras mostraron su enojo con el obispo Valdivieso, a quien hicieron responsable de sus desgracias. Los hermanos Contreras (Pedro y Hernando concibieron en el proyecto de asesinar al prelado alentado por su propia madre para saciar su venganza, después del asesinato, se insurreccionaron contra el poder real, armaron tropas, saquearon la ciudad y se dirigieron a Panamá y al Perú para reforzar sus tropas y regresar al país para luchar contra las nuevas leyes de indias. Diversas circunstancias se le presentaron que vieron frustrado sus proyectos.




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